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El Poblado casi fantasma del Salto de Aldeadávila

En la primavera del 2021, durante una ruta en coche por los Arribes del Duero, decidimos pasar la noche en el Poblado del Salto de Aldeadávila (Salamanca), donde nos sorprendió encontrarnos con lo que parecía un pueblo fantasma. Os invitamos a que, a lo largo de esta entrada, descubráis cómo de fantasma es realmente este poblado tan aislado y recorráis con nosotros tanto sus calles como su historia.

Antes de adentrarnos en el Poblado del Salto de Aldeadávila, os recomendamos que conozcáis esta zona de la provincia de Salamanca, para lo cual podéis echar un vistazo a nuestra ruta en coche por la zona sur de los Arribes del Duero. Al otro lado del río, ya en Portugal, también merece la pena hacer una ruta en coche por la zona sur del Parque Natural do Douro Internacional.

Vistas de los Arribes del Duero desde un mirador
Vistas sobre el río Duero desde uno de los miradores de los Arribes del Duero

Descubriendo el Poblado del Salto de Aldeadávila

Ahora sí, pasamos a contaros cómo fue nuestro encuentro con este poblado fantasma que goza de un enclave único sobre el río Duero. Antes de llegar, el camino hasta allí ya nos hizo advertir que nos dirigíamos a un lugar especial. Después de un día en el que nos acostumbramos a conducir por carreteras algo descuidadas, de repente nos sorprendió entrar en un tramo especialmente asfaltado.

Poblado fantasma del Salto de Aldeadávila junto al río Duero
El poblado se encuentra a escasos metros del río Duero

Poco después, nos topamos con una señal de Iberdrola informándonos de que esa carretera era de su propiedad, lo cual hizo que nos surgiera algo de preocupación. Sabíamos que era la única forma de llegar hasta allí, y conocíamos a más gente que lo había hecho recientemente y sin problema, así que continuamos.

Mientras proseguíamos por el curso de la carretera, los paisajes que observábamos a nuestro alrededor, teñidos por los colores cálidos del sol que se scondía poco a poco, hicieron que esa preocupación inicial desapareciera por completo. Curva tras curva, circulábamos con enormes elevaciones rocosas a ambos lados hasta que, tras una última curva a mano derecha, logramos ver a nuestros pies el Poblado del Salto de Aldeadávila.

Comienzo Poblado fantasma del Santo de Aldeadávila
Inicio del Poblado visto desde arriba

Nos introdujimos en el pueblo y fuimos bajando hacia el río Duero, pasando por casas prácticamente idénticas a ambos lados de la calzada, todas ellas con las persianas bajadas. Finalmente, llegamos al final del pueblo y cenamos en una de las mesas de merendero que allí había.

Aunque ya estaba anocheciendo, la apariencia de las casas desde fuera y la ausencia de cualquier rastro o sonido humano, hizo que empezáramos a pensar que muy probablemente fuéramos las únicas personas que se encontraban en el pueblo en aquel momento.

Pasamos la noche rodeados de la más amplia tranquilidad, un silencio solo perturbado por el piar de los pájaros escondidos en aquellos árboles, posiblemente no muy acostumbrados a que alguien pasara allí la noche.

Barracones del Salto de Aldeadávila
Viviendas del poblado vistas desde abajo

A la mañana siguiente, nos dispusimos, ahora sí, a recorrer el Poblado de la Verde (así se le llama también a este lugar) con calma, dispuestos a comprobar si la sensación de haber estado en total soledad durante aquella noche era real o no. A cada paso que dábamos, más seguros estábamos de estar caminando por un pueblo fantasma en el que, ahora sí, el silencio era prácticamente absoluto.

Nos llamó la atención que en un pueblo con tan pocas viviendas hubiera tantas facilidades: pista de tenis, de frontón, de fútbol, una capilla, una piscina, etc. A pesar de que todas ellas estaban bastante descuidadas, como si llevaran mucho tiempo sin utilizarse, daba la sensación de que quienes hubieran habitado aquel poblado no echaron en falta ninguna necesidad básica.

Pista de frontón en el Poblado del Salto de Aldeadávila
Pista de frontón prácticamente al final del pueblo

Para los más seriéfilos, caminar por el Poblado del Salto de Aldeadávila nos hizo acordarnos de los barracones de la iniciativa Dharma, en la serie Perdidos. Y es que no andábamos tan desencaminados ya que, al igual que en la serie, se trataba de unos barracones que habían sido construidos para que los trabajadores del proyecto y sus familias pudieran vivir con todas las facilidades a su alcance. Si bien en este caso no nos encontrábamos en una isla perdida y sus habitantes no investigaban con el objetivo de evitar el fin de la humanidad, sí se trataba de un lugar bastante aislado en el que, quienes allí vivieron, también trabajaron en un proyecto que fue todo un hito en su época. Os lo contamos.

Historia del Poblado del Salto de Aldeadávila

Para conocer el origen de este poblado no tenemos que remontarnos muy atrás en el tiempo, sino tan sólo hasta los años 60 del siglo pasado. Durante esta década, la construcción de grandes presas vivió un auge en prácticamente todo el mundo. España no fue menos y, entre otras, se mandó construir la que sería por aquel entonces la más grande y la que más energía produciría de toda Europa Occidental. Nos referimos a la presa del Salto de Aldeadávila, cuya magnitud la ha llevado a aparecer incluso en algunas películas y series, como Doctor Zhivago, La cabina, Terminator: Destino Oscuro o, más recientemente, en la serie 30 monedas.

Fue así como se inició un proyecto de tal envergadura que requeriría de varios años y de mucha mano de obra. Al encontrarse en un lugar tan aislado y para evitar que los trabajadores no tuvieran que desplazarse cada día, se construyó el poblado no muy lejos de la presa. Con la intención de que tanto estos como sus familias pudieran llevar una vida con las necesidades básicas cubiertas, se le dotó de todo tipo de facilidades.

Presa del Salto de Aldeadávila vista desde un mirador

De esta forma, se construyeron una escuela, capilla, pista de tenis, piscina, ambulatorio, frontón, tiendas de alimentación y bares. Con el paso del tiempo, dejó de necesitarse a tantos trabajadores, por lo que actualmente en el Poblado del Salto de Aldeadávila sólo quedan aquellos que se encargan del mantenimiento de la presa.

Aunque todas las viviendas e infraestructuras se construyeron en el siglo XX, hay una excepción: un edificio que ya se encontraba allí varios siglos antes de que la gran presa fuera ni si quiera una idea. Se trata del Convento de Santa Marina La Verde.

Convento de Santa Marina La Verde
Edificio actual del que fue en su día el Convento de Santa Marina La Verde

Historia del Convento de Santa Marina La Verde

En el siglo XIII ya existía en este enclave una ermita, pero no fue hasta el XV cuando los condes de Ledesma cedieron los terrenos a los franciscanos, que construyeron el Convento de Santa Marina La Verde. Estos monjes vivirían allí dedicando sus vidas a la oración hasta que, en el siglo XIX, tras la desamortización de Mendizábal, terminaron abandonando el edificio. Quedó en ruinas hasta que se construyó el resto del poblado, momento en que se restauró y pasó a utilizarse como hospedería para los trabajadores de la presa.

Alrededores del Convento del poblado fantasma del Salto de Aldeadávila
Vistas desde el exterior del Convento

El motivo por el que se decidió construir la ermita en aquel lugar tiene su origen en una historia protagonizada por Santa Marina, la cual dio su nombre a la originaria ermita y, posteriormente, al convento allí situado. Cuenta la leyenda que, durante la época de dominio musulmán en la Península Ibérica, un caudillo árabe intentó encandilar a una joven cristiana llamada Marina. Ante el rechazo por parte de esta, el guerrero trató de forzarla y, como respuesta, Marina pidió ayuda a la Virgen María. Esta ayuda le fue concebida en forma de alas, que le permitieron huir, siendo perseguida de cerca por el caudillo árabe montado sobre su caballo.

Así hasta que llegó a la zona en que se encuentra el poblado de La Verde donde, temerosa de que el guerrero la alcanzara, gritó: “¡Ábrete, Peña Sagrada, que viene Marina cansada!” La peña se abrió para que Marina entrara y, acto seguido, volvió a cerrarse. Allí murió y no se supo nada hasta que, años más tarde, encontraron su cuerpo sin vida y decidieron hacer una capilla en su honor en aquel mismo lugar.

¿Es verdaderamente el Salto de Aldeadávila un poblado fantasma?

Como advertimos en el título, aunque la sensación que da caminar por el poblado del Salto de Aldeadávila es la de estar recorriendo un pueblo fantasma, al parecer esto no es así. Fue el INE el encargado de destruir nuestra ilusión, ya que según sus estadísticas en 2021 vivían allí 12 habitantes. Durante nuestra estancia, no tuvimos el placer de coincidir con ninguno de ellos.

Convento de Santa Marina La Verde
Fachada del Convento de Santa Marina La Verde

¿Cómo llegar al poblado del Salto de Aldeadávila?

Como os podéis imaginar, no existe la posibilidad de llegar hasta allí en ningún tipo de transporte público. Las únicas opciones son o bien a través de la carretera que llega hasta allí, o caminando por alguna ruta de senderismo.

Si vais en coche, podéis enlazar con la carretera desde alguna otra de las que salen de Aldeadávila de la Ribera o de La Zarza de Pumareda, dos de los pueblos más cercanos. No tendréis ningún problema para aparcar.

Hasta aquí nuestra entrada recorriendo las calles y la historia del poblado casi fantasma del Salto de Aldeadávila. Os animamos a que vengáis a conocer este enclave tan único y que aprovechéis para asomaros a la enorme presa y recorrer el Parque Natural de las Arribes del Duero.  

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7 Comentarios

  1. Luis dice:

    Bonito reportaje.

    Cuando era pequeño recuerdo ir a ese poblado (años 80). Aun estaba bastante habitado. Volví hace tres años y algún vecino había, supongo que tendrán esas casas de vacaciones para el verano.

    1. Muchas gracias, Luis. Qué bueno que puedas comparar el poblado actual con cómo era en los años 80. Seguramente sea como comentas y en verano haya más gente. En mayo del año pasado estuvimos totalmente solos.

      1. Sara dice:

        Hola! Nosotros acabamos de pasar por ahó hoy y ni un alma la verdad y eso que todavía es agosto.

        Teníamos curiosidad y mirando en google hemos acabado en este blog, muy interesante la verdad.

        1. Sara dice:

          Aunque fijándonos bien ya que lo hemos visto bastante bien conservado había un par de casas con ventanas abiertas y ropa tendida fuera asi que alguien de e de haber jajaja

          1. jajaja sí vimos algún coche en la parte alta, debe de vivir gente.

        2. ¡Hola Sara! Esperábamos que en agosto estuviera aquello más lleno, qué curioso. Nos alegra que os haya parecido interesante, ¡muchas gracias! 🙂

  2. Luis dice:

    Por cierto, si buscáis en Youtube «Construcción del salto de Aldeadávila» salen imágenes del poblado en los 50/60.

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